Tierra bendita

Siempre hemos dicho que Arauca es una tierra bendecida por Dios

Siempre hemos dicho que Arauca es una tierra bendecida por Dios, porque desde tiempos ancestrales no han faltado las bonanzas aún en los peores tiempos de la violencia que con tanta sangre ha teñido de rojo nuestras verdes sabanas.

La principal bonanza, por encima del mismo petróleo, ha sido y seguirá siendo la ganadería, esa misma que hoy corre alto riesgo por culpa de las mafias dedicadas al contrabando y a la importación de aftosa, intimidación, violencia y pobreza a quienes honestamente ejercen la profesión de ganaderos.

Aunque tenemos grandes riquezas en otros sectores que nos producen además de dividendos una imagen maravillosa como el cacao que erguido se pavonea por los salones chocolateros franceses, el ganado es una propiedad histórica que mueve la economía de miles de familias en el Departamento.

El horrible lastre de la aftosa que se presentó el año pasado, sin quererlo venimos a descubrir que la economía bovina maneja miles de millones de pesos en enorme cantidad de familias de los siete municipios.

La informalidad de muchos criadores impide conocer con cifras oficiales la generosidad del mercado de esta maravillosa industria que en otrora fue muchísimo, pero muchísimo más boyante que ahora.

Nuestros ganaderos y campesinos son juiciosos, producen al máximo, generan trabajo, desarrollo y alegría a sus fincas y sabanas con lo que la generosa tierra del llano, regalo de la Providencia, les ofrece día a día.

Nuestra gente que cultiva y que saca avante la industria ganadera es tan resistente a la crudeza del clima, que cada año se sobrepone a los “caprichos” de la madre natura como inundaciones y prolongados veranos.

Pero ahora más que nunca, nuestra gente está en un grave peligro y es el accionar de los grupos criminales que quieren arrasar con la economía del Departamento para llevarnos al peor estado de pobreza.

Que nos abandone el Gobierno Nacional que le importa poco la suerte de los araucanos, vaya y venga, pero que los bandidos envalentonados porque tienen las armas para intimidar, humillar y someter a un pueblo humilde, y trabajador honesto, eso si que merece en serio la atención de la Fuerza Pública.

Las tales disidencias, o sea los faruchos que rechazaron la generosidad de la paz que les brindó el presidente Santos, sumados a los que se desmovilizaron pero que como el perro, volvieron a su vómito, desde hace unos meses para acá delinquen de manera arrogante, desafiando en tono grotesco a todo lo que se llame autoridad.

Detrás de estas bandas que sólo buscan dinero a montones, poder, posesiones a la fuerza, viene otro grupo de bandidos donde no se les queda atrás el Eln.

El Ejército tiene la última palabra, o las enfrenta de manera seria y decidida o deja que acaben con el Departamento donde perderemos quienes tenemos raíces aquí, para sumirnos en la peor de las miserias.

Los denominados “Héroes Multimisión”, lo tienen todo para enfrentar con éxito y derrotar lejos a estos forajidos, porque las Fuerzas Militares lo tienen todo comenzando con el apoyo de la comunidad, las armas, los tanques, los helicópteros, la aviación, las más modernas comunicaciones, los recursos que se requieren para ir bien dotados a la pelea y la razón de que son los buenos que van a enfrentar a los malos.

Nos negaríamos a seguir pensando que tenemos un Ejército burocratizado, aburguesado, latiendo como perro viejo, oficiales relajados como en tiempo de vacaciones, de piscina, cocteles, de clubes sociales y casi que viviendo como sibaritas.

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