“REMEDIOS”

Jóvenes hondanas que han sido inmersas en la prostitución dejan dolorosas huellas

En las historias trágicas a lo largo del flagelo de la guerra hubo cientos (si no miles) de víctimas sin nombre y sin rostro que perecieron por las injusticias y el horror de la crueldad humana; sin embargo, no todas estas víctimas son resultado de la guerra directamente, pues en el caso de nuestra golpeada Colombia, la misma sociedad cotidiana se encargó de destruir los sueños y las ilusiones de cientos de nuestras niñas y niños.
Así, en muchas familias de Honda y demás municipios del norte del Tolima, la falta de cuidado de los padres o en algunas ocasiones inclusive el desespero de estos por hacer dinero, han llevado directa o indirectamente a sus niños y jóvenes al aterrador
mundo de la prostitución.
Una de estas historias sin rostro es la de una hondana a quien llamaremos “Remedios” (como la inocente pequeña que pereció por las retorcidas obsesiones de Aureliano Buendía en 100 años de soledad); Remedios nació y se crio en el que ella considera el “mejor de los lugares”: Honda Tolima, “según mi mamá, fui producto de una violación; ella se casó con un buen hombre que siempre me trató como su hija, pero ella, como culpándome por haber nacido y seguramente viendo en mis ojos aquél que la profanó, hizo diferencias entre mis hermanas y yo.
Conmigo todo lo arreglaba a los golpes; nunca hubo una bonita palabra para mí. Cuando tenía 11 años me echó de la casa y tuve que pasar un tiempo con mi abuela, pero luego volvería a buscarme (quizás a petición de mi benevolente padrastro) y una vez más, guiada por mi amor de niña, me fui con ella. Pero todo empeoró: en casa de nuevo, le decía a mi padrastro que él tenía que escoger entre ella y yo, como si en vez de verme como su primogénita yo fuese para ella una adversaria de la cual debía deshacerse” cuenta ‘Remedios’ con resignación, como tratando (después de todos estos años) de justificar las egoístas acciones de su progenitora.
Remedios fue retirada del estudio por su misma madre, quien se encargaba de decirle a todos sus conocidos que era de hecho la niña, quien no quería estudiar. “Me pegaba tan duro que un día salí corriendo de la casa y me fui con una amiga; estando allá, conocí a un tipo que me dijo que tenía un negocio y que lo único que tenía que hacer yo, era atender las mesas. Ingenuamente le dije que sí; el me llevó a Guaduas y allí me compró ropa disque porque ‘tenía que estar presentada para ir a trabajar’, del mismo modo me daba la alimentación e implementos de aseo.
Yo era la única mujer, aunque debería decir niña, porque tenía sólo 14 años. Unas semanas sí trabajé como mesera, después llegaron más mujeres y me dijeron que ellas sí eran las que trabajarían con los hombres; Al ver eso quise salir corriendo de ahí, pero fue en ese momento que todo cambió: me dijeron que no podía salir de ahí hasta que pagara todo lo que me habían dado. Ahí empezó esa horrible experiencia que no le deseo a ninguna persona” asegura Remedios entre lágrimas.
Esta mujer también sufrió el flagelo de la guerra; durante su estadía en ese escabroso sitio muchas veces tuvo que enfrentarse a las perversiones de los actores de la violencia colombiana; “Cuando había muchos paramilitares, me llevaban y me decían “Se porta bien con él porque es de los paracos”; yo vivía en un terror permanente y horrible. En una ocasión me llevaron con un tipo de esos a los que ellos les llamaban el “duro”; El tipo ya no quiso que volviera al negocio ya que supuestamente se había enamorado de mí; ahí sí es verdad que ‘salí de Guatemala y me metí en Guatepeor’, porque ese señor me llevaba a todos lados con él; siempre me tenía a su lado y cuidaba para que no me le fuera a volar. Un día estando en una finca, llegó el ejército y nos llevaron presos a algunos, pero él se escapó; llamaron a mi mamá para que me sacara de allá por ser menor de edad y al salir, me enteré que estaba embarazada, pensé que todo mejoraría… pero no”.
De nuevo en su casa y embarazada, Remedios tuvo que soportar los inhumanos tratos de su madre, quien en ocasiones ni siquiera le daba de comer, “Mi abuela me daba de comer y le decía a ella que no me tratara así. Mi mamá escondía la comida o la ponía bajo llave” cuenta la mujer.
Ya cuando tenía 6 meses de embarazo, el “duro” volvió a aparecer y la llevó con él a Palocabildo, donde la dejó a la mitad de una carretera embarazada y le dio instrucciones de irse para una finca y esperarlo, pero Remedios se armó de valor y caminó lejos de allí, en busca de tranquilidad; “cuando mi hijo nació, me fui a trabajar con una tía en una caseta; me ganaba 5.000 pesos diarios, lo cual no era mucho, pero, aun así, no le hizo falta nada a mi hijo” termina sonriendo.Sin embargo, a este deplorable personaje – El duro- le restaba una aparición más en esta historia, pues halló a Remedios y una vez más la llevó y la encerró en una habitación, donde pretendía forzarla a tener relaciones con un socio en orden de dejarla en paz; afortunadamente esta vez, Remedios halló en su hijo la fuerza y valentía para hacer lo correcto y escapó antes, para llevarse a su niño a vivir a otro lugar. “Volví sólo cuando me enteré que este personaje estaba preso, ahí supe que podía rehacer mi vida.
Hoy día, Dios me premió con el mejor de los hombres, quien aceptó mi pasado y adoptó a mi hijo como suyo; tenemos una niña juntos y un bonito hogar, en el que trato de ser mejor persona cada día, además de una mejor madre para mis hijos” relata esta hondana.
Remedios les habla mucho a sus hijos sobre los peligros a los que están expuestos y junto con su cónyuge, trata de darles una buena educación, “Vivo lejos de mi Honda del alma, por el temor de que un día, ese hombre salga de la cárcel y acabe con el hogar y la vida que tengo” confiesa con un nudo en la garganta, un nudo que ni siquiera la distancia puede aflojar, el nudo de un miedo a que su pasado vuelva, un miedo que probablemente, la acompañe toda la vida.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies