EXILIADAS, REFUGIADAS Y MIGRADAS

LAS VOCES DE LAS VICTIMAS COLOMBIANAS

Por Alba Teresa Higuera Buitrago

Aprendemos a retejer los afectos, arando las pieles cómplices con nuestro sentir, hoy nuestras voces de refugiadas, exiliadas y migradas, voces de las victimas colombianas que residimos en el exterior, como expresión del canto a la Libertad, la participación, la transformación en la igualdad y visibilización de las mujeres, desde el enfoque diferencial, étnico y con perspectivas de géneros. Comparto con todas estas reflexiones y análisis que encarnan nuestro compromiso con la construcción de la paz y la memoria en este momento histórico para Colombia con la implementación del Acuerdo de paz entre el Gobierno y la FARC-EP, la Mesa de Negociación entre el Gobierno y el ELN en Quito y la garantía de los derechos de las víctimas. Nuestras palabras encarnan la defensa al derecho a una vida digna, al territorio, a la verdad, a la justicia, la reparación, la no repetición y al retorno la no repetición y al retorno con garantías.

VICTIMAS EN EL EXTERIOR

En febrero de 2016, se debatió en el Senado de Colombia, la situación de la Diáspora Colombiana. Según la Cancillería registra 4,700 millones de población fuera del país, otros informes dan cuenta de 6 millones. Es decir el 10% de la población se encuentra fuera del país, la gran desconocida que aporta al país remesas económicas y sociales. El debate reflejó la falta de implementación de la Ley 1465/2011 que pretendía crear un “Sistema Nacional de Migraciones”,
constatando que adolece de políticas para su real aplicación.
Se estima que el número de refugiadas y refugiados colombianos en el mundo llega a 360.300 mil personas con estatuto y 391.000 solicitudes pendientes, según el ACNUR (2015). El 46% se encuentran en Ecuador, el 54% restante principalmente en Costa Rica, Argentina, Panamá, Venezuela (13,4%), Estados Unidos (31,6%) y Canadá (Riaño, 2008). El 91% de los refugiados Y refugiadas habitan en los países de frontera y la mayor parte se desplaza cruzando las fronteras terrestres.

España ha sido un país preferente para la llegada población colombiana. El 55,1% somos mujeres y el 44,9% hombres, porcentaje que se mantiene en el resto de países de destino. En la Unión Europea del total de solicitantes de asilo y refugio, España ha acogido el 1,22% . Recordemos que el acceso al estatuto de asilo y refugio en los países receptores, pasa por una crisis de acceso a la protección internacional.
Se considera que existe un subregistro, muchas refugiadas y refugiados no han logrado acceder al derecho de refugio y asilo porque no lo han tramitado, porque ha sido denegado, por temor o desconocimiento, o bien porque optan por el anonimato.
Esta realidad ha hecho que las personas refugiadas nos diluyamos en las cifras de la población migrante. La ausencia de cifras no permite reflejar la magnitud del refugio colombiano, los datos existentes solo muestran estimaciones.
Hombres y mujeres tenemos motivos de persecución que contempla la Convención de Ginebra (1951) , motivos de vivir bajo amenazas, persecución, atentados contra la integridad y la de nuestras familias, torturas, desapariciones y tratos degradantes que nos han llevado a huir del lugar de origen. Las mujeres sufrimos otros vejámenes por el hecho de ser mujeres. La persecución por motivos de género, que se vienen visibilizando, así como también por razones de identidad u orientación sexual (Población LGTBI) permiten reflejar otros motivos no contemplados en la Convención de Ginebra.
Con una multiplicidad de impactos y efectos diferenciados, que recaen desproporcionalmente
sobre su integridad.
Es una carrera de obstáculos acceder al estatuto de asilo y refugio, las solicitantes de asilo han tenido que transitar caminos arduos para demostrar que se tiene derecho a la protección internacional. Obstáculos a la hora de salir, al momento de la llegada, la admisión o inadmisión a trámite, la acogida, la integración, la reagrupación familiar hasta lograr una resolución favorable, la denegación y el recurrirla.
Igualmente, muchas ni siquiera solicitan la protección internacional por motivos, como: el desconocimiento de sus derechos; por miedo a que la persecución continúe; por miedo a ser deportado/a; por facilidad de permanecer de manera regularmente en el al país de llegada a través de otras visas; porque otras visas, en la práctica, pueden facilitar una mejor y más ágil la integración local; por decisión propia de ocultar-ignorar la situación de refugio y evitar algún tipo de estigma por ser refugiada/o . Además, estos trámites pueden tardar entre dos o cinco años, según
el caso. Muchas se han visto sometidas a una denegación de ciudadanía total, al no tener documentación o transitar por las vías de la Ley de Extranjería.
Las experiencias son diversas, desde luego ha sido más complejo para las mujeres que no han tenido un buen acompañamiento, que carecen de información o que proceden del campo, pueblos indígenas y afrodescendientes . A estas dificultades, se suma el impacto del Exilio
sobre nuestras vidas. El exilio significa un desgarramiento profundo, una ruptura violenta y traumática de lo cotidiano y de la construcción de los proyectos de vida. El exilio tiene una connotación de dolor y alienación, la falta de voluntad marca la separación hacia un tiempo indefinido de espera, “el largo sueño del retorno”.
En la mayoría de los casos esta indeseada experiencia es compartida con el resto de la familia lo que la hace adquirir dimensiones dramáticas. Muchas han expresado que el exilio ha significado el despojo total, más cuando la precariedad e incertidumbre laboral nos asiste permanentemente y sin garantía de los Derechos Humanos.
El desplazamiento forzado transfronterizo del que somos víctimas, ha sido una estrategia del Estado para aniquilar los procesos sociales, ambientales, culturales y políticos de los que hemos sido parte.

Hemos sentido dolor e indignación por las agresiones de las que hemos sido objeto, como los crímenes de Estado que nos obligaron a salir del país: el desplazamiento previo al exilio, las amenazas, los hostigamientos y la persecución directa; las agresiones y la usurpación de la propiedad; las desapariciones forzadas de familiares directos, el asesinato de parejas y familiares cercanos; la tortura y otros métodos abusivos, inhumanos, crueles, humillantes y degradantes. Hemos sido blanco de ultrajes a nuestra dignidad personal. Hemos recibido agresiones físicas y morales. Hemos visto asesinar y morir a integrantes de las organizaciones a las que pertenecíamos.

La violencia de género en el conflicto ha sido y sigue siendo desproporcionada, las mujeres hemos sido expuestas a vejámenes como la violencia sexual y crímenes por orientación sexual o identidad, por transgredir los mandatos de género.

García Márquez había llegado a México luego de que, como corresponsal de Prensa Latina en Nueva York, recibiera amenazas de disidentes cubanos. Fue la primera vez que se exilió a causa de sus posiciones políticas. Entonces largó a México, escribió la novela que lo haría, ahora sí, un nombre universal y continuó con su trabajo periodístico y literario.
El segundo exilio vendría en los años 80 con algo más de escándalo, con algo más de ponzoña. García Márquez viajaba entre México y Colombia por esos años, pero un enfrentamiento directo con el gobierno de entonces habría de frenar esa sucesión.

En estos días, el director de la revista El Malpensante, Mario Jursich, recordó cuanto sucedió en aquella época: en 1981, en las páginas editoriales de El Tiempo, un desconocido —que firmó con el seudónimo Ayatolá— acusó a García Márquez de tener nexos con el M-19 luego de “apoyar”
un desembarco guerrillero en el sur de Colombia. “Es el mismo cargo que los militares pretendían hacerme, el mismo que me dio la mayoría de mis informantes y del cual yo no había hablado hasta entonces en mis numerosas declaraciones de estos días —escribió en respuesta el 8 de abril de 1981 en El País de España—.
Es una acusación formal. (…) Ahora se sabe por qué me buscaban, por qué tuve que irme y por qué tendré que seguir viviendo fuera de Colombia, quién sabe hasta
cuándo, contra mi voluntad”.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies