DE FRENTE

Listas las listas

POR: OSCAR MEDINA GÓMEZ

Las elecciones congresionales del 11 de marzo del 2018 marcarán la ruta, serán determinantes para elegir al Presidente de Colombia el 27 de mayo del mismo año (si se da en primera) o el 17 de junio (si hay segunda vuelta). Claramente el nuevo mapa político del país se pintará, con los representantes y senadores que resulten elegidos. Por lo tanto, estos legisladores –a estrenar curul algunos y viejos, tramposos y torcidos la mayoría- tendrán que poner a prueba todo su poder clientelista y capacidad de comprar conciencias para pujar por aquel que quieren sentar a mandar en la casa de Nariño. Los caciques y manzanillos politiqueros en acción.

En Casanare y el país las listas están listas. De fondo, las fuerzas políticas están centradas en dos personajes: Alirio Barrera, el actual gobernador. Y Marco Tulio Ruiz, el exgobernador, quien le entregó el poder a Barrera.
Los dos tienen fortalezas y debilidades que, precisamente, quedaran al desnudo conforme les vaya a sus pupilos.
El juego está abierto para ambos. Sus candidatos, de arranque, están parejos. No se destaca alguno por tener una sobrada ventaja sobre sus contendores. De los inscritos, realmente tres tienen gran opción de quedarse con las dos butacas que da el Capitolio nacional para estos departamentos.
Por el Centro Democrático –el partido del expresidente Álvaro Uribe Vélez- Alirio Barrera se la juega con Arcenio Sandoval y Jairo Cristancho.
Por Cambio Radical –el partido del candidato presidencial Germán Vargas Lleras, así él diga que ya no pertenece a esas carpas- Marco Tulio Ruiz apuesta por Julio Ramos. Arcenio viene de perder por tercera vez, en línea, su intentona de ser alcalde de Yopal. Si gana una silla en la Cámara de Representantes se sacudiría en algo esos fracasos. De lo contrario es mejor que entierre definitivamente sus aspiraciones a un cargo de elección popular.
Él no pensó jamás perder las elecciones de hace menos de un mes. Tenía mucho a su favor: una magen con recordación popular y un remanente de votos cautivos, apoyos clave como los de Álvaro Uribe y Alirio Barrera y la firme convicción de que la gente lo respaldaría. Pero las cuentas no le salieron.
Leonardo Puentes -del Partido Alianza Verde apoyado por el Polo Democrático Alternativo- ganó.
Se da por descontado que de los dos cupos que da la Cámara de Representantes, uno como mínimo se lo tiene que quedar el gobernador.
O si no ¿el poder para qué? (como dio Echandía).  Claro que la misma reflexión me he hecho con la derrota última de Arcenio. Tenía a Uribe y a Barrera. A los dos –más al último que al primero- les faltó poner a funcionar en forma la maquinaria electoral. Les faltó engrasar mejor las herramientas que ponen gobernantes.
El otro candidato del gobernador es el médico y empresario pazdeariporeño Jairo Cristancho, quien fue su Secretario de Salud. Políticamente es una figura nueva.
De ahí que, frente a Arcenio, su imagen palidece Es un desconocido. No se le conoce una intervención pública en tarimas o escenarios de multitudes. No se sabe cómo plantea la dialéctica discursiva. Se ignora qué tanto poder de la palabra posee como para convencer al electorado. Lo que sí ha hecho, supongo, es muchas intervenciones quirúrgicas. De todas formas, está bajo la sombrilla del poder. Y eso pesa a la hora de votar.
Esta vez, insisto, el gobernador no se puede permitir el lujo de quedarse por fuera de la Cámara de Representantes. Su imagen, percepción y poderío político que de él tiene la gente seguiría resquebrajándose. Quedaría peligrosamente fracturado. El otro nombre que tiene una sería posibilidad de ser Representante es Julio Ramos, de Cambio Radical. Además de contar con el decidido compromiso y respaldo del exgobernador Marco Tulio Ruiz –quien en la actualidad ostenta un tremendo apoyo popular, no obstante estar fuera del poder hace dos años- también tiene como fortalezas que su imagen no es desconocida en el departamento y que arranca con un “case” de votos.
Ramos es un tipo joven, fresco y con ganas de hacer las cosas bien. En la contienda que perdió a la gobernación con Alirio Barrera, alcanzó 53 mil votos. Esa no es una cifra nada despreciable. Esta vez tendrá que redireccionar, ajustar y corregir algunas formas de actuar. Pero lo tiene todo para triunfar.
Hay otro candidato –Cesar Ortiz Zorro- que se inscribió por el Partido Alianza Verde. A mitad de camino de su periodo como Concejal de Yopal es claro que botó, abandonó el honor que los yopaleños le hicieron al elegirlo hace dos años. Este personajillo no se destacó en el Concejo. De él lo único que sobresale es el enorme sombrero, que cubre no sólo su cabeza sino su pequeño cuerpo. El pueblo le va a cobrar caro en las urnas la traición, el irrespeto, el despreció que le hizo a la gente al tirar el cargo por sus ambiciones de poder disfrazadas de “querer trabajar más y mejor por el departamento” desde otros escenarios. ¡Puff! De Amanda Roció González –candidata al Senado por el Centro Democrático y, desde luego, del gobernador Alirio Barrera – me ocuparé en próxima columna. Ella es caso aparte.
Digo yo.

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