POR EL CAQUETÁ QUE TODOS QUEREMOS

Diario del Caqueta

Basta dar un ligero vistazo a la economía, para saber qué está pasando

A los esfuerzos del gobierno departamental, orientado por el gobernador Álvaro Pacheco Álvarez, de la mano de los alcaldes y los gremios, hay que sumarle el apoyo ciudadano en todos los frentes, llámense educación, salud, empleo, seguridad y demás. Esto, que parece repetitivo, es cada día de mayor importancia para hacer del Caquetá una región donde sus habitantes saquen adelante sus proyectos de vida.
Basta dar un ligero vistazo a la economía, para saber qué está pasando y hacia dónde apunta la cotidianidad de los hogares, las empresas y la generalidad de los
caqueteños. Hasta hace poco eran muchas las voces que se elevaban en defensa de los productores del sector lácteo, afectados por toda suerte de situaciones como el comportamiento del clima, bandas criminales, los elevados costos de los insumos, que contrastan con los bajos precios de sus productos y, entre otras cosas, el contrabando que llega de Venezuela. Por eso, el comercio reaccionó unido en San Vicente del Caguán, apoyando a quesilleros e industriales.

El presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Florencia, Juan Carlos Rojas, ha estado atento a respaldar y solidarizarse con ese sector, lo mismo que con todo el comercio formalizado; pero no es suficiente, como tampoco es suficiente que se salga a pro- testar cada vez que las dificultades parecen superar la capacidad de respuesta de los directos afectados.
Hay que ver cómo cada doliente se va quedando solo en sus luchas, aunque en la bonanza es común estar acompañado. Como ejemplo, para ilustrar mejor lo que está pasando y puede pasar si no hay una reacción consensuada, baste recordar el cierre del Yep, despidiéndose por la puerta de atrás después de más de 50 años de aciertos, creciendo con el departamento.

Vino Almacenes Éxito y de inmediato sedujo a miles de personas mientras el Yep se derrumbaba, quedándose sin herramientas para competir. Ahora, sus instalaciones sirven a la misma organización que lo desplazó, y eso es aceptado en un sistema donde el más fuerte impone las condiciones; pero es justo en esta clase de aconteceres cuando se debe obrar de común acuerdo en pos de los propósitos más elevados que sirven realmente a una sociedad. Además de grandes inversionistas, con sus poderosos capitales y amplia capacidad de maniobra, aumenta la presencia de mercancía china cuyos precios dejan maniatados a numerosos comerciantes caqueteños, otrora pujantes y hoy por hoy inmersos en una encrucijada, porque sostenerse cuesta demasiado, debido a la carga impositiva, impuestos, servicios, pago de arriendos, empleados y demás obligaciones.
Urge, por ello, aferrarse a la institucionalidad y hacer causa común por un Caquetá donde sus habitantes tengan posibilidades reales de crecer, bien porque encuentran un lugar en el mercado laboral o porque desarrollan sus propias iniciativas, con el apoyo del ciudadano común. Aquello de caqueteño compra caqueteño no debe caer en saco roto; hay que ver cómo, entre otras cosas, en medio del desespero se abren y se cierran con frecuencia toda suerte de negocios en busca del peso. Caquetá es todavía pequeño y por lo mismo es posible reorientar su curso, antes de que se presente la debacle.

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