¿SEGUIMOS… PARAMOS? APROBADA LA CONSULTA EN CASANARE

En los últimos meses, los mecanismos de participación ciudadana están siendo promovidos para detener a la industria minera en los municipios y departamentos, casi o igual que la promoción de la misma industria. Se escuchan discursos y conceptos como si no requirieran explicación.

Juan Pablo Riaño Prieto
Antropólogo e Historiador

Entonces unos hablan de progreso y desarrollo y los otros de impacto ambiental y social, hablan de crecimiento económico y los otros de la perdida de los acuíferos, unos dicen regalías y los otros cuales. Para cada intención hay una acción positiva o negativa, pero de fondo los ciudadanos como en toda campaña política, nos vemos movidos por la capacidad de convocatoria que tengan unos y otros, por discursos aparentemente acogedores o sonoros, como ocurre en muchas contiendas electorales, y terminamos decidiendo “democráticamente” sin leer y evaluar la decisión que estamos tomando y en algunos casos nos dolemos “No haber sabido antes”.

Por esto, es que debemos contar con la información suficiente, clara y oportuna de los impactos que se irán a ocasionar y aún más, de los impactos que están ocurriendo con las actuales intervenciones de la explotación de hidrocarburos. Es necesario explicar las técnicas y sus implicaciones. No podemos seguir difundiendo acríticamente términos que contienen técnicas lesivas, como por ejemplo el “fracking”, cuando desconocemos sus implicaciones. No olvidemos que en todo el mundo lo prohibieron y acá no sabemos qué es, ni cómo se sirve, menos, cómo se come.
De otra parte, el presupuesto del país depende ampliamente de la producción minera y de hidrocarburos. Esta situación se ve con mayor claridad en departamentos que llevan años dependiendo de esta industria.
Por lo tanto, cuando se promuevan consultas en estas regiones se debe impulsar el desarrollo de economías alternas, las cuales, inicialmente deben estar amparadas con los mismos recursos provenientes de la industria. Cuando la economía de un departamento o municipio depende ante todo de un área, cancelarla por completo puede tener implicaciones difíciles, lo cual no quiere decir que no se superen, sin embargo, la consulta puede ser un escenario ideal de negociación.
Para nadie es un secreto que tenemos una economía, la industria, la movilidad e incluso el gusto de ciertos placeres dependientes de la producción y consumo de derivados fósiles. Probablemente el almuerzo de hoy fue cocinado con gas natural, nuestros recorridos los realizamos en medios de transporte los cuales dependen de la energía producto de la combustión de la gasolina o diésel, requerimos de la luz porque nuestros hábitos nocturnos así lo reclamaban, luz que se genera con derivados fósiles, etc. porque argumentos para hacer consultas hay varios, voy a referirme a algunos de ellos:

1.Pagamos en Colombia uno de los galones de gasolina más caros del mundo ¿vale la pena someter a la naturaleza a los impactos ocasionados para su producción?, ¿no es más económico importarla, cuando su costo es significativamente menor en otros países, incluso sin ser productores?

2.En los municipios y departamentos productores de cualquier industria minera, se amplían las brechas sociales y aumenta la población en situación de pobreza, no hay un problema estructural ahí.

3.La industria minera y de hidrocarburos no está garantizando, ni promoviendo la contratación de profesionales locales, sino que está generando empleo para profesionales y trabajadores de otras regiones a quienes les cubren sus gastos de traslado, incrementando los costos de operación y conllevando mayor empobrecimiento de las regiones, por falta de reinversión social.

4.Mientras que la contratación de trabajadores / obreros-mano de obra especializada locales la están tercerizando, trasladando los costos prestacionales a los mismos trabajadores, así como reduciendo los salarios y esconociendo las mismas condiciones laborales de los empleados directos, por supuesto foráneos.

5.La inversión social no corresponde en ningún sentido con lo que producen y menos cuando la industria la reclama como una compensación “voluntaria”, muletilla que repiten reunión tras reunión, desconociendo que la
inversión voluntaria no sustituye las obligaciones de responsabilidad social.
6.La industria minera y de hidrocarburos no está asumiendo seria y responsablemente la obligación de contribuir a la redistribución de la riqueza, al dejar de contratar con pequeños y medianos empresarios, y sostener exclusividades en la adquisición de bienes y servicios con supuestos grandes proveedores locales.
Y ni hablar de las regalías……………. Estos argumentos, entre otros, son los esgrimidos para promover las consultas populares y que también contribuyen a lograr resultados de 97% de los votos en contra de la industria y el 3% a favor, probablemente de los únicos pocos proveedores locales.
Nos puede costar y remover los sentimientos no contar con una economía de este monto, porque eso reciente todas las escalas sociales. Sí a la industria, pero no así.

 

 

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