Los Pdet de Santos favorecen a las Farc

Alirio Calderón P.
Alirio Calderón P.

Colombia tiene dos países: uno rural y otro urbano. El urbano concentra todo el poder y lo dirigen las élites cómodamente. Mientras que el rural, sin poder y sin representación seria, naufraga en la pobreza extrema. Los planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet), que fueron oficializados en el Municipio de Morelia Caquetá, son el primer eslabón de la implementación del acuerdo de paz.

Los Pdet, quedaron dentro del punto uno del acuerdo final, y son una postura clara de la visión de transformación que las Farc han defendido por décadas en los territorios de su influencia y sobre la que montará su accionar político. A su amparo fundaron la Cooperativa Ecomun, para aglutinar su militancia a la vida productiva y legal del país y que dado a la morigeración y ausencia dialéctica de los partidos tradicionales y sus organizaciones afines, terminarán cooptando toda la población campesina.
Este es el comienzo, porque los Pdet, son el insumo principal de los Patr (Planes de Acción para la Transformación Regional), que se articularán al Plan Nacional de Desarrollo y estos apalancarán la nueva Reforma Rural Integral (RRI).
Esta visión de transformación y planificación es novedosa y propia de las democracias modernas y organizadas, algo que no han entendido las estructuras vetustas de gran parte del liderazgo colombiano, cuya visión planificadora es solo una estrategia de los negocios e inversiones futuras, en las que no cuenta las aspiraciones e intereses de la población en general.
Esa visión ha llevado a que Colombia no sea hoy un país unitario y monolítico, sino dos países disímiles y opuestos, que no se consultan ni complementan, con posiciones socioeconómicas y de desarrollo diametralmente distintas.
Lo difícil es que para los Pdet solo fueron identificados 170 municipios; del sur solo quedaron 1 del Huila, 9 en Putumayo y los 16 del Caquetá, con una gravísima interpretación de sus variables, al excluir la población urbana de las capitales del Caquetá y Putumayo.
La escogencia de los municipios fue hecha atendiendo los criterios señalados en el acuerdo final: Niveles de pobreza (pobreza extrema y necesidades básicas insatisfechas), el grado de afectación derivado del conflicto, la debilidad de la institucionalidad administrativa y capacidad de gestión, la presencia de cultivos de uso ilícito y de otras economías ilegítimas.
Sin embargo, a pesar de cumplir con estos criterios, de forma injusta e ilegal se excluye la población urbana de Florencia y Mocoa, que afectará varios programas de los Pdet y de Colombia Renace del Posconflicto ya concebidos.
Por lo tanto, hará confusa su implementación en esta región y afectará otras Instituciones como la Universidad de la Amazonia, las Diócesis y las ONG, que desarrollan meritorias labores en prevención de drogadicción, atención a víctimas del conflicto, programas educativos, apoyo del  adulto mayor, entre otros; pero sobre todo porque agiganta más la brecha de los dos países coexistente en nuestra patria.

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